lunes, 10 de septiembre de 2007

Fantasmas, miedos, amenazas y futuros

Muchos periodistas analógicos culpan a internet del descenso de sus audiencias y temen que el periódico tenga los días contados. Sin embargo, hasta ahora la aparición de una nueva forma o medio o tecnología de la comunicación no ha significado la desaparición de los ya existentes. Aunque, eso sí, han tenido que convivir, adaptarse y redefinirse.

Hace más de una década las ediciones digitales de los grandes medios nacieron de la mano de su hermano mayor. El texto y la imagen eran los únicos formatos posibles, por lo que las similitudes eran obvias. El desarrollo de herramientas, sobre todo de comunidad, en paralelo a las conexiones de alta velocidad, han configurado a la red como una plataforma de publicación independiente. Y los lectores han pasado a ser productores activos de la información.

El medio on line del presente, no ya del futuro, nada tiene que ver con lo que empezó siendo. La información de los periodistas se mezcla con la de los lectores, el vídeo es un formato en clara expansión, la información de servicio va ganando terreno y el ocio está aún por desarrollar. Hay distintos dispositivos de publicación y la información cada vez está más segmentada.

Sobre el futuro de la red, se habla ya de la web 3.0 o web semática (con contenidos que entiendan los ordenadores, lo que permitiría que se formularan consultas como "busco un lugar para pasar las vacaciones con mi mujer y mis dos hijos de 5 y 2 años, que sea cálido y con un presupuesto máximo de 2000 euros". El sistema devolvería al usuario un paquete de vacaciones tan detallado como los que vende una agencia de viajes pero sin la necesidad de pasar horas y horas localizando ofertas en internet. Un sueño hecho realidad, ¿no?).

Pero los periodistas digitales también se sienten amenazados desde dentro de la propia red. Cada vez hay más cabeceras no tradicionales y más modos de informarse que no pasan por un diario digital al uso. Por ejemplo, Google News es un servicio automatizado de recoplicación de noticias, que recoge de 4.500 fuentes diferentes de todo el mundo sin intervención humana y lleva funcionando desde abril de 2002. El sistema también ha empezado a permitir publicar comentarios con las noticias.

A pesar de que nuestros esfuerzos van encaminados a hacer buen periodismo on line, a dotarnos de los mimbres necesarios para afrontar una nueva forma de contar historias, el grueso de las audiencias de la Red se están concentrando en sites que no tienen que ver con la información, al menos tal como la entendíamos hasta ahora.

Entre los diez sitios más visitados en la Red mundial sólo hay un medio, Fox, que ha conseguido hacerse un hueco entre los buscadores y los sites de comercio electrónico gracias a la compra de Myspace. Para encontrar al primer periódico hay que retroceder hasta el puesto decimoquinto, donde está el NYT, y la mitad de su tráfico se lo debe a las guías About.

¿Qué hacer para crecer, entonces? Probablemente lo más inteligente sea mirar a nuestros lectores, poner el foco en nuestras audiencias y aprender de lo que ya están haciendo en la Red. Así nacieron Yo Periodista y La Comunidad de ELPAIS.com.

Algunos gurús de la catástrofe pronostican que el desarrollo de Internet acabará con el periodismo en el futuro, tal y como se muestra en este vídeo:



Pero podemos estar tranquilos. En la charla de bienvenida en la Universidad de Navarra, pronunciada por Esteban López-Escobar, ya escuché hablar ¡¡¡en 1994!!! de las superautopistas de la información y nos dejó claro que la red no sólo no iban a acabar con el periodismo sino que, por la cantidad creciente de información que brindan, se hace imprescindible un trabajo de documentación, selección, verificación y tratamiento de la actualidad que nadie sabe hacer como un periodista.

Lo que sí es cierto es que se trata de un periodismo distinto del que se ha hecho hasta ahora...